El post del viernes: cosas raras sobre mí

Esto de la bloggosfera es como una sociedad paralela, una especie de matrix. También hay corrientes o modas extremadamente contagiosas. Una de ellas es la de entrevistarse a uno mismo y escribir 14.000 cosas sobre tu vida. Generalmente en tandas de 50, lo cual es demasiada información. Quizá yo ya me he quedado viejuna y obsoleta en esto de internet porque ya he pasado de los 30, pero creo que una persona que lee un blog sobre maquillaje, sobre alopecia o sobre cultivos de secano está más interesada en el contenido que en cuántos idiomas habla la persona que lo edita (o cuántos huesos se ha partido, o en qué ciudades ha vivido por poner un ejemplo de ese vasto cuestionario). Así que he decidido, hoy post del viernes, o sea, post de publicar lo que me sale del níspero -como dice El Comidista- hacer una lista sobre cosas raras sobre mí.

Pasamos de la anécdota a lo bizarre.

Como mis lectores son muy inteligentes, pensarán: “Sí, maja, vas de blogger rebelde pero bien que todos los viernes nos cuentas tu vida”. CIERTO. Aunque tomé esta decisión por tres motivos:

1) Relleno. Escribo cosas random sobre mi vida y no tengo que prepararme / documentarme un post sobre alopecia, que es un campo más especializado y complejo. Mi madre siempre me decía, cuando era pequeña, que lo mío era la ley del mínimo esfuerzo. Y no le faltaba razón, sólo que en lo laboral he ido por el camino más difícil. Aunque dicen que en las entrevistas de trabajo de Google contratan a los aspirantes que resuelven una situación de la manera más sencilla, rápida y sin esfuerzo. A lo mejor es una virtud.

2) Antes este blog formaba parte de mi tiempo de ocio (aunque he de reconocer que lo empecé como un desahogo casi narcisista, no pensé que iba a tener tanto éxito). Me relajaba escribir. Desde hace unos años mi trabajo está directamente relacionado con la alopecia, así que actualizar este blog, aunque no tiene mucho que ver en contenido, tono de voz y en cierto modo la audiencia, me recuerda mucho al curro. Ergo no desconecto. Por lo tanto, seguro que habéis notado que últimamente actualizo menos, esto es porque necesito vacaciones o más drojas.

3) Nos viene bien a todos olvidarnos, aunque sean cinco minutos los que tardes en leer este tocho, de la alopecia. Probablemente la caída del pelo es lo que ahora mismo más te preocupa del mundo mundial, y sólo por eso eres una persona muy afortunada (aunque no me creas, en un futuro me darás la razón, o al menos eso espero). No es bueno estar todo el día dando vueltas al monotema, ni tampoco es sano que te tires horas leyendo este blog. Muchas lectoras me dicen que el primer día que lo encontraron se pasaron la noche en vela artículo tras artículo. No. Eso no es sano.

Bueno, ya me he comido la mitad del post justificándome. Si es que excusatio non petita… Y aquí 10 cosas muy raras sobre mí:

1) Dicen que es de pobres, pero a mí me gusta chupar las tapas de los yogures. Eso sí, sólo si estoy sóla o con personas de mucha confianza. Aunque la verdad es que comer yogures en tarrina de plástico no es algo que se haga fuera del entorno familiar, supongo. Normalmente en los restaurantes, si acaso hay yogur de postre, te lo sirven en frasco de cristal y sin tapita. Lástima.

2) Me encanta crujirme las articulaciones, sobre todo los dedos. Ahora dicen que no favorece la aparición prematura de artrosis, que simplemente estallan burbujas de gas. Como si te pedorrearas. De todas maneras, como ya he cumplido 31 y tengo carga genética de artrosis por ambas partes, procuro evitarlo por si las moscas. La artrosis sí que es una enfermedad mucho más limitante y jodona que la alopecia: dolor constante durante años, pierdes movilidad y olvídate de hacer cosas que te encantan pero requieran precisión o fuerza con las manos para siempre.

3) Me gusta fumar puros habanos Cohiba. Sí. Como Sara Montiel. Lo probé en una boda por curiosidad, ya que los repartieron sólo a los hombres, a las mujeres nos daban cajitas con 4 cigarrillos de mierda en comparación, pero no triunfaron mucho (la ley antitabaco tampoco ayuda a fomentar el vicio dentro de los restaurantes, cosa que nos beneficia a todos). Así que me guardé uno en el clutch. No tiene nada que ver con el tabaco normal: me encantó el sabor, como amaderado y avainillado, aunque reconozco que me costó mucho encenderlo. Lamentablemente su precio (entre 15-20 euros la unidad) lo limita bastante a situaciones muy señaladas (además, si no estoy un poco piripi no me apetece fumarme un puro, y me refiero a puros sin venas, no seáis malpensad@s). De todas maneras el tabaco perjudica seriamente la salud y la de los fumadores pasivos.

3) No puedo comer con gafas de ver. Y eso que últimamente noto que estoy perdiendo vista de cerca (tantas horas con la pantalla del ordenador…). Supongo que es porque en las ópticas siempre se empeñan en ponerme miopía + astigmatismo en el cristal. Soy incapaz de coordinar agarrar cosas (vaso, pan) o tenedor-boca con las gafas. Me da la sensación de que tropiezo.

4) Hablo con mis gatos y les cuento mis cosas como si fueran interlocutores humanos. También con mis perros. Los chuchos son muy monos, inclinan la cabeza y parece que te escuchan con atención. Esto lo hacen no porque traten de oírte bien, sino para ver con más claridad. Pon tu puño justo a la altura de tu nariz, como si fuera un hocico. Eso es lo que el perro visualiza siempre, la sombra o silueta de su morro le quita campo de visión (pero con el olfato prodigioso que tienen tampoco les hace mucha falta tener buena vista). Cuando giran la cabeza no es para oír, sino para verte mejor. Los gatos, en cambio, no son muy de mirar mientras les hablas. A veces sí, pero con cierto desdén. Aunque si les hago chantaje con Catisfactions me prestan más atención. Pero si me entendieran, me comprenderían a la perfección, no hay animal más maniático y raruno que un gato. Los perros en cambio son seres de luz, transparentes, simples y sin dobleces (aunque en su etapa cachorro lo destrozan todo). Bueno, mansito es la excepción que confirma la regla, ese gato es puro amor.

5) Dormir en el lado derecho de la cama siempre y cuando esté orientada hacia la puerta (de todas maneras siempre coloco las camas así). Mi pareja dice que ancestralmente soy un hombre, pues en las cuevas se colocaban así para descansar. Mujeres y niños al fondo (protegidos) y aguerridos cavernícolas más cerca de la entrada, para defender a su familia de invasores o alimañas. Qué cosas.

6) Ahora me ha dado por comprar y coleccionar facsímiles de grimorios (las versiones baratas de imprenta normal, ya me gustaría a mí poder coleccionar facsímiles de los buenos). Entre el huerto, el gato negro y el secadero de plantas medicinales que me estoy montando en la terraza, me voy a convertir en toda una bruja del bosque. Lástima que con este culo no voy a poder volar muy alto con la escoba, tendré que conformarme con deslizarme sobre el aspirador.

7) Cuando bebo agua, bebo o bien 8 (si no tengo mucha sed) o bien 12 tragos. Ni uno más, ni uno menos. Y esto desde pequeña. Tela. Si el vaso no da para 12 tragos, me sirvo otro. El sobrante lo tiro (bueno, ahora mismo lo uso para regar el tiesto de perejil que tengo en la cocina).

8) Tengo la manía de guardar todo en cajas, de esas de colorines. Pero todo, todo, desde libros hasta herramientas, bisuta, maquillaje, componentes informáticos, material de oficina… Luego no encuentro nada porque no lo veo. Lo bueno de esto es que te das cuenta de que el 80% de las cosas que acumulas, sobra. Nota mental: poner etiquetas.

9) Puedo tirar ropa que está vieja, donar la que no uso, deshacerme de pongos, cambiar las cortinas, las alfombras, regalar discos o dvds etc… Pero nunca nunca nunca regalaré ni tiraré mis libros. Los libros hay que acumularlos y almacenarlos de por vida. Tengo todos: de TEO, literatura juvenil, manuales de la universidad, novelas, ensayos, grandes clásicos…

Prestarlos… bueno, a veces, pero con mucho recelo e insistencia de que me los devuelvan rápido. De todas maneras, estos últimos años con la revolución Kindle / tinta electrónica (y que cada vez la gente lee menos) lo de pedir libros ya no se estila. A la mierda otra buena forma de ligar offline.

10) Los sábados normalmente no hago ni el huevo. Los domingos (si no estoy de viaje), trabajo. Si no hago nada un domingo, me siento culpable y mal. Cuando era estudiante normalmente los exámenes más importantes caían en lunes. De ahí me ha quedado el hábito de pegar el último apretón el domingo, por haber procrastinado o remoloneado el sábado… Así que, ese día que la gente aprovecha para pasear por el campo o ir al cine, yo hago la colada, cocino tápers, reviso la contabilidad, hago los escandallos pendientes de la semana, hago labores de mantenimiento en casa etc etc…

Pero no os penséis que esto lo dejo en 10 cosas y ya. Tengo muchas más “peculiaridades”, la mayoría mejor no contarlas, soy más rara que un pez con melena ;-P

Consejos para principiantes sobre prótesis capilares, ¿por dónde empezar?

Seguramente en ocasiones te has planteado el hecho de llevar una prótesis o un parcial para disimular tu alopecia, pero no terminas de dar el paso. ¡Es normal que te surjan mil dudas! Personalmente tardé todo un año en dar el primer paso, y sentirte presionada o agobiada es lo peor que puedes hacer.

Por dónde empezar: 
Antes de tomar la decisión, es importante que te preguntes: ¿todavía conservas suficiente pelo pero quieres más densidad arriba, o prefieres afeitarte la cabeza para reemplazarlo totalmente? ¿Estás dispuesta a pasar 24 horas con el sistema o prefieres quitarlo para dormir o para estar en casa / deporte? 

Tipos de sujeción:
Si todavía conservas cabello, aunque sea fino, con rayita ancha y clareos difusos hay sistemas parciales que se pueden sujetar con clips, tú lo pones y quitas a tu antojo. Es un postizo, una “tapa”. Aunque por suerte la tecnología avanza y hoy en día los simuladores de cuero cabelludo postizo son increíbles, ¡y sin caspa ni grasa! Todo ventajas, oiga. Siempre está la opción, si te surge un viaje, un evento, una competición deportiva, una orgía… de descoser los clips y sujetarlo de forma “fija”, normalmente con anillas o reajuste (trenzada). No soy muy partidaria de usar las bandas de pegamento directamente al pelo, aunque en algunos sitios lo ponen con queratina.

Hay otra opción “salomónica”, para esas alopecias más avanzadas, es colocar adhesivos en la parte delantera pero sujetar los laterales y parte trasera mediante clips. Es una forma de familiarizarse con las rutinas de mantenimiento de prótesis adhesiva, limpieza, manipulación, pero conservando buena parte de tu pelo. Sin embargo, cuanto más pequeña sea la superficie a adherir a tu piel, menor será la duración del pegamento. Pasado un tiempo, si tu alopecia sigue avanzando, puedes considerar la opción de rasurarte por completo (sólo cuando estés totalmente segura). En muchas ocasiones, el sistema puede pegarse justo detrás de tu línea de implantación, con un resultado mucho más natural que reemplazar tu nacimiento del pelo biológico por el postizo. Lo que no os recomiendo para nada es lo que hice yo: fue quitarme las extensiones y afeitarme media cabeza, sin ningún paso intermedio. Los extremos no son buenos.

Por otro lado, no a todo el mundo le funcionan estas soluciones (clips, mixto adhesivo). Los clips pueden resultarte molestos (tracción). Pero hay muchas maneras de evitar tirar. En ocasiones muchas chicas se quejan de que tienen la zona irritada de tirar siempre del mismo sitio. No es bueno, lo ideal es cambiarlos de posición (es tan fácil como coser un botón) cada  X tiempo, o no llevar todos los clips cerrados (normalmente con 4 ó 5 se sujeta bien, aunque depende de cada caso). Para mí es una obviedad lo de mover el clip de una zona en la que está dolorida o irritada, pero esto a muchas personas no se les ocurre y con el tiempo pueden hasta hacerse heridas. Bueno, yo tampoco sabía que había que cambiar el filtro del aceite cada 10.000km.

Estilismos en función de cómo lleves el sistema:
Cuando se utiliza una prótesis capilar parcial con clips, tenemos muchas ventajas pero también ciertos inconvenientes: hay un contorno que necesitaremos disimular (donde los clips están cosidos, y al atrapar tu cabello puede quedar ligeramente peraltado) por lo que el estilismo ha de tener una largura de, al menos, 8 cm. Para looks más cortos, los sistemas pegados o fijos (anillado, reajuste) serían más idóneos. Tener que llevar flequillo sí o sí es un falso mito. Si conservas suficiente cabello en tu línea frontal, puedes integrarlo con el pelo postizo y peinarte de diversas maneras (raya a un lado, al otro, mezclado con tu pelo y hacia atrás…). La raya en el medio no es recomendable a no ser que te decantes por un flequilo frontal (con parcial de clips).

Para ti que eres hombre: la musculación y los batidos (DHEA y creatina) aceleran la alopecia androgenética

Aunque resulte paradójico, más de la mitad de mis lectores son chicos. Así que de vez en cuando me gusta investigar alguna cosita relatiava a ellos. Como por ejemplo este artículo. Resulta que tanto la creatina como la DHEA, dos compuestos que figuran en muchos batidos y barritas de proteína, se metabolizan y transforman en DHT.

Aunque la buena noticia es que sólo afecta a los hombres que tengan predisposición genética a la alopecia de patrón androgenético. Es decir, que si tienes un pelazo lo más probable es que sigas disfrutando de frondosa cabellera estando  mazado. Pero por el otro lado, si ya experimentas ciertos problemillas de afinamiento o clareo, tanto el esfuerzo físico que se produce al levantar peso (en el que varias hormonas están implicadas, no todo es músculo) y los suplementos nutricionales para fitness, podrían acelerar el proceso (o desencadenarlo antes de tiempo).


La creatina es un ácido orgánico que se encuentra naturalmente en nuestra musculatura, y su trabajo es “transportar” eficaz la energía a las microfibras. Según Wikipedia: La creatina es un anabólico que se emplea actualmente como suplemento dietético
en algunos deportes de intensidad, debido a sus propiedades ergogénicas
y que permite cargas repetitivas y breves periodos de recuperación, con
el objetivo de ganar energía anaeróbica. Se ha mostrado eficaz en el tratamiento de la sarcopenia (pérdida de músculación debido al envejecimiento).


Por otro lado, la DHEA es una hormona secretada por las glándulas suprarrenales (riñones). Se conoce como “la fuente de la juventud”, y es que a medida que envejecemos, los niveles de esta hormona bajan. Es más, no se recomienda tomar ningún suplemento de DHEA a los menores de 40 años, pues ya estamos bien servidos. Entre todas sus propiedades (muchas), aumenta la masa muscular, así que combinada con la creatina suele tener unos efectos bastante sorprendentes. Pero no sé hasta qué punto saludables, quizá la alopecia sea el menor de los problemas.

Creo que somos muchos (tanto mujeres como hombres) a los que nos parece agradable a la vista y atractivo un cuerpo masculino definido, tonificado e incluso musculado (fitness en su justa medida). Al margen de eso, un cuerpo excesivamente mazado no me resulta agradable ni lo más mínimo. Por no hablar de los que se machacan brazo y espalda pero tienen piernas de pajarito (sí, ya sé que desarrollar el tren inferior es lo más duro y poco agradecido relación esfuerzo-resultados). De todas maneras tengo un cuerpo escombro, así que mi opinión no es que cuente mucho.

Pero bueno, por si las moscas, evitad la creatina y la DHEA en vuestros ciclos sanos

Día de la madre: ¿Es cierto de que la alopecia androgenética se hereda por vía materna?

Según publica la revista Quora en este artículo (en inglés), todavía no está al 100% descifrado el mapa genético responsable de la calvicide de patrón masculina, y cada cierto tiempo más estudios arrojan a la luz nuevas teorías y refutaciones científicas sobre este caso.

En el artículo explican que cuanto más compleja es la biología detrás de este fenómeno, más difícil es encontrar y mapear todos los factores genéticos. La regulación del crecimiento del pelo en los mamíferos es extremadamente complicada, a pesar de que es un campo muy activo en la investigación. El pelo es importante para la termorregulación corporal, de ahí su complejidad.

Está claro que en la alopecia androgenética hay una condición claramente hereditaria. Aunque también existen pruebas de la implicación de factores epigenéticos (algo así como mutaciones, esto sucede en algunos tipos de cáncer y patologías de carácter autoinmune).


Lo que sí que está claro es que el gen del receptor de andrógenos (AR, por favor no confundir con la revista de Ana Rosa) es uno de ellos, y depende de la testosterona. El susodicho receptor se encuentra en el cromosoma X, no en el Y. Por este motivo, tanto hombres (XY) como mujeres (XX) pueden ser portadores. Así que, hoy, que es el día de la madre, hay que desmentir el mito de que la alopecia se hereda predominantemente vía materna. Esto explica por qué algunas personas heredan la calvicie por el lado de la madre aunque también puede ser por el padre (recordemos que en ambos sexos hay un cromosoma X). Si fuera inherente al cromosoma Y, solo afectaría a los varones y este blog no se llama “Alopecia Femenina” por capricho…

Aunque el hecho de cómo interactúan esos genes y de los factores exógenos (ambientales, alimentación, estilo de vida…) también son determinanes a la hora de resultar el fenotipo (quedarse calvo, puede ser antes o después o no suceder). Algunos de estos genes codifican factores de transcripción (aka WNT) o histionas desacetilasas. Para los que no tenenos ni idea de biología / genética esto nos suena a chino mandarín, pero hace poco compartí la noticia de que hay un nuevo fármaco (SM04554), bastante prometedor, que precisamente funciona sobre las vías de señalización celular WNT y la alopecia androgenética. En el estudio preliminar sobre 300 varones, la dosis de 0.15mg ofreció resultados. Podéis leer el artículo aquí.

A medida que se vaya descifrando y descubriendo toda la genética implicada, mejores opciones terapéuticas. Pero por desgracia todavía están “lejos” de la cura definitiva para la AGA. En este link tenéis el artículo original de Quora (he decidido no traducir el último párrafo porque me parece un pelín eugenésico y podría resultar ofensivo para algunos chicos). 

El post del viernes: receta de tortilla de patata hipocalórica :-)

No sé si lo he compartido en otro post del viernes, no me suena. La verdad es que podría llamarse “la tortilla demigrante de alopecia femenina”, porque es más bien tristona e insípida comparada con una buena tortillaca tradicional. Pero, de cómo lo hacía antes a cómo la hago ahora (perfeccionada) la verdad es que casi es tan buena como la que cocinaba antes de la dieta (porque la mejor siempre será la de mi madre, no sé cómo lo hace, no usa huevos ecológicos ni nada pero el sabor es imbatible).

Mis primeras tortillas hipocalóricas eran:

Cocer las patatas en agua, sofreír la cebolla en 1 cucharada de aceite de oliva (ojo que no se queme, a fuego medio), escurrir, batir huevos, mezclar y cuajar la tortilla en otra cucharada de aceite de oliva. Sal al gusto (siempre salar una vez que las patatas estén cocidas.

¿Resultado? Bueno, sí que podía recordar a una tortilla de patatas pero descafeinada por así decirlo. Como de las que te ponen en el aeropuerto y te cobran a cojón de mico a precio de jabugo.

Así que mi versión 2.0 es esta:

Como en la receta sólo puedes usar 2 cucharadas soperas de aceite de oliva como mucho (en realidad creo que incluso menos porque tengo un spray), para darle sabor después de asar las patatas (en el microondas), las paso por la sartén. Esta es la receta paso a paso:


Ingredientes para 2 personas (ó 3 si son pequeñas).

4 huevos de gallina (a poder ser ecológicos, yo consumo las del gallinero de unos vecinos que son deliciosos, del culo a la boca).
2 patatas no muy grandes (unos 300-350 gr), la proporción ideal (según El Comidista) es 100 gr de patata por cada huevo grande, pero, los huevos ecológicos son casi siempre más pequeños.
2 Cucharadas soperas de aceite de oliva.
Cebolla al gusto (la tortilla de patatas sin cebolla ni es tortilla ni es ná).
Opcional: ajo para aromatizar el aceite.
Sal al gusto. Mejor no pasarse, retiene líquidos.
Sartén antiadherente (muy importante que no se pegue nada, pues no vamos a usar apenas aceite).

Paso uno: Lava y haz cortes en las patatas, sin pelar. Mételas al microondas para asarlas. Normalmente con 5-10 min a máxima potencia están listas. Abre el micro cada 4 minutos y pínchalas para valorar si están cocidas o no.

2: Pica la cebolla en cuadraditos bien pequeñitos, rehógala en la sartén a fuego medio con una cucharada de aceite de oliva. Sala un poquitín (sólo para que la cebolla suelte agua y se “poche” sin riesgo de quemarse demasiado).

OPCIONAL: antes de pochar la cebolla, lo que hago primero, con un buen chorro de aceite de oliva, dorar un ajo. Ojo que no se queme, sólo dorarlo ligeramente para que el sabor del ajo aromatice el aceite. Una vez que está dorado, retiro el sobrante de aceite y dejo lo equivalente a una cucharada. El aceite de ajo lo reciclo en una aceitera para otras recetas (pasta sobre todo). Ya sé que no es bueno recalentar el aceite pero no me da la gana de tirarlo.

3: Una vez que las patatas estén asadas, quita la piel y corta en trozos (en realidad se deshacen pero procura que no quede una pasta sino trozos irregulares). Échalas a la sartén con la cebolla, sube el  fuego un pelín más fuerte para que se marquen ligeramente y se integre bien el sabor. Ojo que no se queme ni se pegue (importante la sartén). Echa sal al gusto.

4: Bate los huevos y añade la patata / cebolla, espera 3 minutos que repose para que absorba bien. En este paso yo corrijo la sal (por si hay qeu echar más) pero dicen que no hay que ponerle sal a los huevos, sólo a la patata. Cada escuela de tortilla tiene sus propias teorías…

5: En la misma sartén pulveriza un poco de aceite de oliva (si no tienes atomizador, echa una cucharada sopera)  y calienta a fuego fuerte hasta que el aceite humée unos segundos. Vuelca la mezcla y cuaja la tortilla. Yo lo que hago, cuando la tortilla se está cuajando de un lado, bajo un poco el fuego al 7 o así por si se quema. Mi vitro va del 1 al 9.

Espera 2 minutos y da la vuelta a la tortilla. Espera otros dos minutos. Tres si te gusta recocida por dentro. A mí me encanta doradita por fuera y cruda (babosa) por dentro. Uummmh.

A ver, no es lo mismo que una tortilla normal, de esas que llevan 2 dedos de aceite o más para freír la patatorra, pero creo que con la mejora de asar las patatas en vez de cocer, marcarlas en la sartén y aromatizarlo con un poco de ajo tanto la propuesta gastronómica como la textura en boca es mucho más interesante (gracias a Master Chef / Top Chef aprendo muchos tecnicismos que suelto en las comidas de manera aleatoria y quedo como una foodie sin tener mucha idea).

En calorías calculo que:

Aceite: 200 kcal
Patatas asadas (300 gr) – 300 kcal aprox
Huevos (x4): 280 kcal aprox
La cebolla ni la cuento como calórica, no creo que tenga ninguna repercusión. 

Una tortilla completa para 2 ó 3 personas = menos de 800 kcal (200 por ración), me parece muy asequible como para comerla dos veces por semana. Si fuera una tortilla “normal”, con todo el aceite que chupa la patata, probablemente pasaría de las 1.500 kcal (unas 350-400 por ración).

También puedes añadir pimientos, guisantes, atún (de lata al natural), taquitos de pavo (no de chorizo, maja, que estás a dieta)… Rollo tortilla paisana. Incluso algo de queso mientra sea light.


Bon apetit!

Imagen: Diariomascota.com

Por qué cambia tanto la cara el tipo de pelo… o la ausencia de pelo.

 ¿Qué tienen en común estas seis mujeres?

En realidad tienen todo o nada en común, porque en cada fila, se trata de la misma modelo. No son seis, son dos. Sólo cambia el estilo del pelo (porque además llevan pelucas sintéticas).   Aunque es verdad que el gesto, la iluminación, el fondo de la foto y el estilo de maquillaje también influyen. Pero si a la misma mujer le cambias la ropa e incluso el pintalabios pero dejas igual su pelo, la identificarás más rápido y sin problemas.

Ahora mismo estarás repasando las fotos una por una para ver si estoy tomándote el pelo o no. Un color, un estilismo o un largo puede echarte o quitarte años. De hecho, en la peluca que podéis ver en el cuadrante inferior izquierdo aparenta tener más de 50 años (bien llevados). Justo en el lado contrario podría pasar por una veinteañera en el festival de Coachella.

Aunque existe un corte o peinado más adecuado para cada tipo de rostro (no es lo mismo tener la cara redonda que cuadrada respecto a cómo llevar el pelo), en este post en realidad quiero reflejar lo contrario: una persona que cambia de color o estilo (le favorezca o no) puede estar irreconocible en un primer momento. ¿Por qué sucede este fenómeno? Pues se podría denominar  como “memoria de rostros y reconocimiento emocional”, para lo cual están implicadas varias áreas de nuestro cerebro. Es más, las lesiones o tumores pueden alterar esto (incluso ser incapaz de reconocer a un familiar).

Cuando vemos a una persona conocida, percibimos su visión, comparamos de manera automática su cara y características con huellas de memoria previamente aprendidas y almacenadas (esto de “me suena tu cara” o “tú tienes que ser hijo de Lola, te pareces mucho”). Cuando conectamos esta percepción con la huella de memoria, se produce un sentimiento de familiaridad y se activa el acceso a su reconocimiento. Explicado así parece un lío, pero se procesa en centésimas de segundo.

De hecho la tarea se lleva a cabo por las unidades de reconocimiento facial, que son como un almacén de caras (como el de Jaqen H’ghar, jijij), que establecen conexión entre lo que vemos (la cara) y nuestra memoria.

Lo que ha pasado con las fotos que he puesto (tienen truco) es algo muy normal. Aunque sea la misma cara (mismos rasgos) de la primera a la segunda, cambia el pelo, cambia el ángulo y cambia el color de fondo. Por lo tanto, vuestras unidades de memoria no son lo suficientemente sólidas como para daros cuenta en el primer momento de que lo único que cambia es la peluca que lleva la chica. Lo almacenáis como tres personas diferentes .

En cambio si conociérais o hubiérais visto más veces a la modelo (si fuera vuestra vecina, compañera de trabajo, prima del pueblo…) el truco no habría tenido éxito. Os habríais dado cuenta en seguida de que es la misma persona, pero con algo diferente en el pelo. Entonces, sin ánimo de ofender pero con curiosidad felina, le habríais dicho: “¿Te has hecho algo en el pelo, verdad? ¡Estás diferente!”. Comentario que a los que usamos prótesis capilares, pelucas y demás nos jode sobremanera que nos digan, pero en realidad la culpa es de las unidades de reconocimiento facial, que se lían :-)

Esto también se aplica para las personas que por cualquier circunstancia han perdido totalmente su pelo (alopecia universal, quimioterapia…) y en muchas ocasiones, aunque tengan la misma cara, quedan literalmente irreconocibles durante unos segundos incluso para sus familiares más cercanos, hasta que hacen “sinapsis”. Es decir, el cabello puede realzar tanto nuestras virtudes (un estilo que marque más nuestros pómulos) y ocultar nuestros defectos (un flequillo que oculte una frente exageradamente ancha), pero también potenciarlos para bien o para mal (un tinte negro o rojo nos endurecerá las facciones y nos echará años encima, mientras que un rubio dorado dulcifica). Lo que no cambia para nada son nuestros rasgos. Es decir, cambies radicalmente de pelo o se te caiga, siempre vas a tener la misma cara, el impacto es para la percepción y en los mecanismos de reconocimiento facial de los demás, sobre todo si el cambio es muy radical.


Fuente: http://www.uninet.edu/neurocon/congreso-1/conferencias/neuropsicologia-2-2.html
Fuente de la imagen: Pelucas sinteticas Sepia y pelucas sinteticas Gabor 

Remedios caseros para dar brillo a tu cabello

 

Una melena brillante es sinónimo de un pelo sano, bien cuidado y bonito. Pero no siempre está en nuestra mano poder lucirlo así, a veces factores externos o el uso de productos muy agresivos hacen que luzca más apagado y sin vida de lo que nos gustaría. Para estos casos existen una serie de remedios caseros que te ayudaran a devolverle a tu cabello el resplandor y el brillo para que luzcas una melena perfecta esta primavera.

1.Mascarilla de Aloe Vera y Miel

Con esta mascarilla además de devolverle la luminosidad a tu cabello conseguirás reparar las puntas abiertas y el estado de tu pelo en general.

Para hacer esta mascarilla solo necesitarás mezclar la pulpa de una hoja de aloe vera con dos cucharadas soperas de miel y una vez que esté bien mezclado, aplicar sobre el cabello húmedo y dejar actuar durante 20 minutos. Aclarar abundantemente con agua una vez finalizado este tiempo.

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2.Enjuague de Vinagre de Manzana

El vinagre de manzana te ayudará a eliminar de tu cabello todos los residuos de lociones capilares que han quedado acumulados en tu cabello, es por ello que te aportará un brillo excepcional. Si quieres probar este remedio natural solo debes mezclar la misma cantidad de agua que de vinagre de manzana y aplicarlo por el cabello de forma uniforme. Dejaremos que actúe durante 30 minutos y posteriormente lavaremos nuestro pelo como solemos hacerlo de forma habitual.

 

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3. Enjuague de cerveza

La cerveza ayuda a recuperar el brillo y la elasticidad que el cabello ha ido perdiendo con el paso del tiempo debido al uso excesivo que hacemos de champús, acondicionadores, mascarillas y productos capilares en general.Solo tienes que enjuagarte el pelo directamente con la cerveza sobre el cabello húmedo después de haber realizado tu lavado de forma habitual. Dejar actuar durante 20 minutos y pasado este tiempo aclarar tan solo con agua. Una vez seco el cabello no olerá a cerveza, pero también puedes volver a lavarlo con tu champú habitual si lo deseas. Este remedio es ideal además para personas con el cabello graso.

 

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4. Enjuague de Romero

Este remedio no solo sirve para dar brillo, sino que con él ayudaremos también a mejorar el proceso de crecimiento del cabello, ya que es una planta que te ayudará a estimular los folículos pilosos y revitalizar el cabello. Para ello prepara una infusión de romero, con dos o tres ramitas frescas en agua y dejar en el fuego entre 10 y 15 minutos. Escurrir con la ayuda de un colador y aplicar uniformemente por todo el cabello húmedo en el último enjuague del lavado. Una vez realizado, no aclarar posteriormente con agua ni aplicar champú.

 

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No dudes en poner en prácticas estos remedios caseros tan sencillos y ¡comienza a lucir un pelo brillante!


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Descubierta la fábrica secreta de pelucas de Donald Trump…

donadl-trump-cultivo-pelucas

¡Y está en Noruega! En realidad en la imagen se ve una especie autóctona
de hierba, que crece de forma salvaje en las costas de la región
noruega de Tromson, en el Círculo Polar Ártico.

Como el parecido
de los penachos de paja con el pelo del candidato republicano es más
que razonable, a pesar de que el político haya desmentido que lleve
prótesis capilar, el canal noruego VG ha emitido un vídeo satírico en el
que hacen parodia sobre su peinado. “Durante décadas, Donald Trump ha
cultivado sus pelucas en las orillas de Noruega”, explican los
subtítulos.

El viral tiene más de 15 millones de visitas: Podéis verlo aquí (inglés):  https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2016/04/21/donald-trumps-secret-wig-farm-gets-discovered-by-norwegian-tv/

El post del viernes: alzas o barras metatarsianas

Reconozco que me pasa un poco como al señor Willoughby, soy una entusiasta de los pies femeninos enfundados en unos tacones. Aunque en mi caso no es algo que me resulte sexualmente atractivo, simplemente me parecen ideales. Cuando era joven y sustancialmente más delgada siempre llevaba cuña o tacón. De 7 a 9 cm entre semana en el trabajo. De 10 para arriba para  el ocio (ya sabéis eso de salir de casa como Doña Letizia y volver con los tacones en la mano como Amy Winehouse… De hecho una vez perdí un zapato cual Cenicienta dipsómana, ¡menos mal que eran del Bershka o del Stradivarius!).

El problema es que con los años he perdido la forma y he ganado mucho peso. Porque los tacones estilizan, hacen que siente “mejor” la ropa y te dejan los gemelos que ni Induráin en sus buenos tiempos, ¡pero te destrozan la espalda y las articulaciones de tobillo, rodilla y cadera! No es algo muy saludable, consultad con cualquier traumatólogo o podólogo: más de 5 cm se considera perjudicial (para eso prefiero el calzado plano). Cuantos más kilos encima, menos soporto el taconeo en mi caso. Y a menos ejercicio físico, menos musculada la espalda como para aguantar esa postura tan forzada. Así que he pasado lo últimos años en converse, alpargatas, havaiianas y victorias. Muy cómodo, eso sí, pero lo que viene siendo glamour bien poquito.

Por suerte hay una cosa que he probado y me ha reconciliado con los taconazos. Las alzas metatarsianas. Son como colocar herraduras en las suelas de los zapatos. Si eres de las que te chiflan unos buenos stilettos pero a la media hora no puedes ni con tu alma, ¡pruébalas! ¡No te arrepentirás!

Es más, a veces me cuesta más dinero ponerlas que el zapato en sí. La semana pasada pillé unos salones de aguja de 12 cm (sin plataforma) en un outlet por 15 euros, y colocar la herradura me ha salido por 24 (los llevé a una franquicia de Mr Mint porque lo hacen en tres horas y me corría prisa, pero en los talleres de reparación de calzado es más barato).

Fuente de la imagen: ostraspedrin.blogspot.com
Fuente de la imagen: Bodas.net

Y si encima lo combinas con las plantillas party de gel / silicona blandita por dentro, ¡gloria bendita!


Por qué no debes procrastinar el lavado de tu peluca de pelo natural (o de tu parcial)

Aunque por tu estilo de vida no notes que la peluca esté sucia (porque no vas con ella al gimnasio, te la quitas para dormir, no te toqueteas el pelo con las manos sucias, no cocinas fritanga con la peluca puesta etc…) es muy importante que la laves una vez por semana, ¿por qué? Pues por los siguientes motivos:

1) Hidratación: las pelucas de cabello natural carecen de glándulas sebáceas, y el pelo no crece (no sanea). Por tanto, para mantenerla nutrida debes aportar  la hidratación mediante el champú, el acondicionador, la mascarilla, el sérum o el aceite específico para cabello.  Es importante que apliques mascarilla de medios a puntas durante 10 ó 15 minutos siempre que la laves. Y, aunque no te haga mucha gracia destinar más dinero en cosmética, es preferible que inviertas en productos buenos de mantenimiento. Si escatimas en eso, terminarás gastando más en sistemas o pelucas de repuesto (lo cual a la larga es más caro, lo mires por donde lo mires). 

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